La importancia de la autonomía regional

Por Weildler Guerra Curvelo
Gobernador (e) de La Guajira

Los procesos de inserción del país en la economía global plantean nuevos desafíos y oportunidades para el Caribe Colombiano dada su peculiar posición geográfica, su disponibilidad de recursos naturales e infraestructura portuaria y su cercanía a los mercados de Estados Unidos y Europa. De acuerdo con lo planteado por Keating (1999) para las regiones se requiere, por tanto, de una combinación aparentemente contradictoria de cualidades que comprende tanto la voluntad de abrirse hacia fuera, de formular proyectos autonómicos, de regularse y de proyectarse en el exterior, como el afianzamiento de los principios y valores locales y el aumento de la cohesión social. Estas cualidades deben fundirse en la construcción social de la región en si misma.

El Caribe Colombiano ha jugado un papel relevante en el ingreso del país a la modernidad a través de sus aportaciones en literatura, música y artes plásticas. Una gran diversidad étnica está allí, representada por los grupos indígenas que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta: Arhuaco, Kogui, Kankuamo, Wiwa; los Wayuu que habitan la península de La Guajira; los Embera Katío y Senú en Córdoba y Sucre. En todos sus. Departamentos se encuentra cuna significativa proporción de población afrocolombiana.

Las disparidades regionales en Colombia son reales y persistentes, en consecuencia, el país necesita reconocer que se requieren estas políticas regionales. Las brechas entre los niveles de ingreso per cápita son igualmente, persistentes y se han acentuado. Hay poco espacio en las visiones nacionales para los temas regionales. En los planes de desarrollo nacionales aun no aparecen claros los planes regionales y ninguna política ha sido efectiva para disminuir las disparidades económicas en Colombia. Las razones para justifica una política regional en Colombia son de carácter, ético, político y económico. Se espera que una política regional produzca un mayor bienestar que si esta no existiera.

Han predominado los planteamientos nacionales en el diseño de políticas a favor de la democracia local, la descentralización y el ordenamiento y el desarrollo territorial.  Existen políticas regionalmente regresivas y a través del gasto público se puede haber contribuido a ensancha las disparidades regionales.

Se requiere aumentar la participación de la región en las exportaciones nacionales, recomendar políticas y proyectos que estimulen el desarrollo a través de la actividad portuaria e incorporar la visión de clusters en la expansión económica.

Reconocer la educación como principal elemento de disminuir las disparidades considerando que un ciudadano educado es más productivo pero también es más capaz de entender la importancia de participar en la democracia.

Es indispensable respetar las heterogéneas identidades culturales subregionales e incorporar a la acumulación de capital social la diversidad cultural, los valores sociales como el sentido de solidaridad, las redes sociales basadas en la familiaridad o en la residencia y el espíritu crítico.

Una aproximación conceptual al tema escogido parte de dos corrientes teóricas la constructivista y la derivada del campo de estudio de las relaciones existentes entre las instituciones, la cultura y el desarrollo.

Existen diferentes definiciones de región que resaltan la existencia de diversos componentes para su existencia tales como: proximidad geográfica, reconocimiento interno y externo como área distinta, características culturales o instituciones sociales específicas y alguna evidencia de integración.  Otros autores se centran en la existencia de elementos étnicos, lingüísticos, sociales y culturales comunes, que comparten nexos históricos y cuyos sentimientos de identidad son algunas veces reforzados por las actitudes de actores políticos o territoriales externos al sistema. Finalmente, los sujetos de análisis para el estudio de una región pueden componerse de un núcleo, una periferia y un sistema intrusivo.

El enfoque constructivista considera que las regiones son construcciones sociales, producidas y reproducidas a través de prácticas sociales como de elaboraciones discursivas. Su existencia no está garantizada en el tiempo y es continuamente negociada a lo largo de la historia, por lo que algunas regiones pueden tener un carácter contingente, en tanto que otras se reacomodan exitosamente frente a   complejos procesos históricos de larga duración. La esencia y dinámica de una región refleja principalmente el resultado de la interacción entre varios y algunas veces competitivos o complementarios procesos de configuración regional. Actores sociales diversos pueden jugar un papel en la construcción social de las regiones proveyendo materiales que posibilitan la identidad regional y facilitan la estructuración de una visión compartida acerca del pasado histórico y del legado cultural compartido por los habitantes de un territorio determinado. Si ello es alcanzado se facilita la aparición o la intensificación de transacciones materiales, estructuras de gobierno y lazos emocionales entre los individuos que comparten esa visión regional.

Por otro lado, autores como Keating consideran que los nuevos paradigmas en materia de desarrollo de las regiones se centran hoy, más que en la calidad o en las ventajas de los territorios en sí mismos, en los procesos de construcción social de la economía local.  No existe según este autor un modo único o mejor de producción puesto que el capitalismo socialmente incrustado toma diferentes formas en diferentes lugares y el mercado, como cualquier otro fenómeno social, es un producto humano que toma diferentes aspectos en distintos contextos. El territorio es, en consecuencia, mucho más que una simple localización espacial. Es la base de un complejo sistema de relaciones sociales, de comportamientos y normas, de interdependencias comerciales y no comerciales. Esto comprende el entendimiento mutuo y formas de confianza que permiten producir y vencer las dificultades inherentes a un capitalismo basado simplemente en la competición individual y adoptar las formas de cooperación necesaria para una producción exitosa.

Los nuevos retos a los que se enfrentan las regiones según Keating no giran alrededor del interrogante de ¿cómo las firmas regionales compiten en la economía global? sino que el interrogante apropiado es  ¿cómo una región mantiene su cohesión social y cultural en un mercado competitivo? En consecuencia, existe un nuevo regionalismo modernizante que busca combinar el mantenimiento de la cohesión cultural y sus estructuras sociales e instituciones con modernización y desarrollo.

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