La RAP, justicia social para el Caribe

Por: Edwin Besaile Fayad
Gobernador de Córdoba

Si hay una región en Colombia que merece justicia social es el Caribe. Su posición geográfica de cara al litoral, su densidad poblacional y su potencial agroindustrial, por mencionar algunas, serían en otro país del mundo, las principales fortalezas para generar progreso y desarrollo para su gente.

Pero acá no ha sido así. Los siete departamentos que conforman la Región Caribe tienen una población de 10.7 millones de habitantes, de acuerdo con las proyecciones del DANE de 2017. – 2.8 millones viven en la pobreza extrema, debido a la carencia del NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas).*

Hemos sido aislados del resto del país debido a un establecimiento centralista que nos ha dejado tan solo un canto de sirena en el olvido. Pocas cosas parecen funcionar bien. La salud, la educación, el empleo y los servicios públicos son ejemplo de la mala inversión que por años ha carcomido el futuro de esta región.

En contraste con esa realidad el optimismo y el espíritu de alegría que nos embarga denota las oportunidades que podrían ser una realidad a partir de la creación de la Región Administrativa y de Planificación (RAP) Caribe.

Los costeños somos conscientes de que necesitamos jalonar nuestra historia hacia horizontes de paz, progreso y desarrollo.  Por eso, los términos competitividad e infraestructura, movilidad social, transformación del campo, seguridad, justicia, derechos humanos y crecimiento verde, deben ser las estrategias territoriales dirigidas a la Región Caribe desde el nacimiento de la RAP y que conlleven a enfrentar la pobreza extrema y la lograr la equidad entre costeños y paisanos del interior del país. Para ello es indispensable la concurrencia de varios factores económicos, sociales y políticos, como resultante de las oportunidades que todo ciudadano debe recibir del Estado para satisfacer sus necesidades básicas, sin discriminación alguna.

La academia, la investigación y las organizaciones culturales, merecen un tratamiento especial en este capítulo de la RAP, pues ellas son gestoras de grandes ideas y proyectos que trazan políticas de alto vuelo que le dan realce y méritos a la región Caribe.

Para el caso de Córdoba, mi departamento, existen falencias sociales que hemos ido superando diminutamente en las proyecciones a futuro. Nuestra meta a 2.019 es quedar insertados en los estándares regionales y nacionales aceptables en las condiciones de vida de sus habitantes. No queremos seguir compitiendo con los departamentos más atrasados del país el denigrante puesto de ser colero en los campos del desarrollo y la competitividad.

La RAP nos dará la oportunidad de centrar esfuerzos para gestionar ante los estamentos correspondientes todo lo relacionado con los temas de gran impacto económico y social, que marcarán el ingreso definitivo de Córdoba a la economía nacional e internacional, como los proyectos portuarios, las zonas francas, los parques agroindustriales y tecnológicos, la internacionalización del aeropuerto Los Garzones, la modernización y ampliación de la red vial.

Asimismo, la construcción del corredor ecoturístico que conecta a los municipios costaneros y el estudio de la erosión marítima que los afecta; la elaboración del Plan Maestro de los ríos Sinú y San Jorge, para lograr el desarrollo integral de los municipios ribereños; la definición de una clara política minero energética para Córdoba, y que el departamento tenga una amplia presencia en la región Caribe, ente otros.

Unidos somos un gran potencial generador de beneficios sociales. Sigamos estando cerca y creyendo en todo lo que somos capaces, de esta manera podemos lograr una Región Caribe con justicia social.

 

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